viernes, 8 de enero de 2010

¿Drogas?

Las drogas, es un tema muy amplio, muy problemático… Hay muchas cosas que decir sobre este tema.

Digamos que una droga es una sustancia que provoca ciertos efectos placenteros de modo inmediato y afecta de forma negativa a la salud a medio largo plazo. Hay drogas socialmente aceptadas y otras no tan aceptadas, pero ¿podemos suponer que una droga aceptada socialmente es lo mismo que una droga legal y que una no aceptada socialmente es ilegal?

El alcohol y el tabaco son drogas socialmente aceptadas, ambos provocan un efecto a corto plazo. El alcohol desinhibe al individuo, es decir, nos hace dejar de lado las limitaciones que todos mostramos debido a nuestra personalidad, Juana puede ser una chica muy introvertida y ante música y un grupo de chicos probablemente huiría, sin embargo borracha, puede que hiciera otra cosa diferente pese a ser introvertida, como bailar con un chico y sentirse si no querida, al menos apreciada, somos animales sociales (como dice aris) y el afecto nos es placentero. El tabaco provoca una activación fisiológica a corto plazo y ésta dependiendo de la situación puede resultar más o menos placentera. Con ese término (situación) entramos a otra cuestión, tenemos que tener en cuenta que las drogas suelen tomarse en un contexto, sobre todo al empezar a tomarlas, un alcohólico no llega hasta ese estado de la noche a la mañana, nadie se toma una botella de J&B un día, porque sí y no deja de tomarla cada día porque sí. Toda nuestra vida se da en una situación u otra, es algo inherente a nuestra existencia, nacemos en una situación que va cambiando una y otra vez hasta que lanzamos el estertor final (qué poético eso de estertor final ¿eh? XD).

Por norma una prohibición aumenta nuestro interés sobre el elemento prohibido, además cuando se trata de drogas socialmente aceptadas suele intervenir el factor de presión social, estás ahí con tu pandilla de amiguetes en plena adolescencia, clamando por ser entendido por los únicos que se encuentran en esa época, tus amiguetes. Entonces va el que más mola y saca un cigarro, le da una calada y entonces se forma un corro y todos le dan una caladita, ¿por qué?, presión social. Tras esa caladita vienen otras y al final, cuando te falta nicotina te pones nervioso, te da “el mono” y te fumas un ducado de esos que huelen asquerosos, acabas pensando que el tabaco te tranquiliza, pero en realidad el tabaco es el motivo de que te pongas nervioso, o al menos su falta.

Antes he preguntado que si para que una droga sea legal necesariamente también tiene que ser aceptada socialmente y viceversa, eso conlleva otras preguntas como ¿cuándo una droga comienza a ser aceptada socialmente? Las drogas suelen legalizarse cuando la mayor parte de la población o toda la población las acepta, acepta su consumo. El alcohol y el tabaco son vistos negativamente, sin embargo no nos escandalizamos al ver a alguien fumando, a eso me refiero, somos conscientes de los efectos negativos pero no nos escandalizan. La marihuana está muy aceptada por las nuevas generaciones, la cocaína y las drogas de diseño no están tan aceptadas, lo cual no quiere decir que no las consuma mucha gente en nuestro país, sobre todo gente joven. Es curioso, hace tiempo solo eran aceptados el alcohol y el tabaco. En los sesenta y setenta se puso de moda la marihuana y cuando los individuos consumidores que eran jóvenes en esa época se hicieron adultos, la marihuana comenzó a ser muchísimo más aceptada socialmente (si calculamos los que tenían 15 añitos en el sesenta, ahora tienen cincuenta y cinco…, así que a día de hoy esos que empezaron ven cómo sus hijos fuman porros con 12 años o menos si me apuráis). ¿Quiere esto decir que como sociedad acabaremos viendo normal cualquier cosa? No, existen drogas que se ponen de moda y luego caen en desuso, como la heroína. La heroína se puso de moda no sé en qué década, supongo que en los sesenta y setenta, la mayoría de sus consumidores eran artistas, músicos, pintores, actores de teatro…gente “cool”, por tanto asociábamos el éxito social de esos personajes a la heroína, en los setenta cuando a alguien le preguntaban cómo era un heroinómano se le venía a la mente la imagen de un pintor bohemio desplegando sobre el lienzo todo un éxtasis de arte, sin embargo con el paso del tiempo la mayoría de esos consumidores acabaron muertos o muy jodidos debido al deterioro físico que provoca esta droga, así hoy en día asociamos la heroína con descampados, sida, jeringuillas y yonkis desesperados. Qué superfluo ¿verdad? Somos unos estúpidos y no nos damos cuenta de nada, al menos no cuando nos pasa, después encontramos muchos indicios de por qué pasó esto o aquello, pero en el momento no somos capaces de ver los indicios.

Pero, todo esto desemboca en una pregunta a la que Platón y Gorgias/Protágoras responderían de forma radicalmente opuesta (o eso creo) : ¿TIENE DERECHO EL ESTADO A DEFINIR SI TOMAR DROGAS ES BUENO O MALO MORALMENTE HABLANDO?

Daré mi opinión general sobre todo, y después esperaré que os manifestéis si no frente a los leones del congreso de los diputados, al menos en este blog tan cutre jejeje.

Creo que nadie que me diga “Di no a las drogas” merece mi respeto, porque me dice qué tengo que hacer sin darme explicaciones, es decir, creo que el estado debería hacer que seamos conscientes de los nefastos efectos de las drogas y que cada cual elija. Para que me entendáis, la posición oficial del no a las drogas me parece bien, Gorgias diría que el estado no debería tener posición alguna frente a las drogas, pero yo creo que es importante que nos expliquen lo que pasa a corto y a largo plazo con las drogas y que cada uno elija. Yo me decanto claramente por el no, pero si a alguien le parece que merece la pena ese placer inmediato a costa de los problemas de salud a largo plazo, ¿quién soy yo para decirle “Di no”? ¿Legalizar? Creo que para que todo dios consuma a pesar de ser ilegales, se podrían legalizar y hacer énfasis en que son malísimas para la salud y allá cada cual. Las empresas privadas podrían tomar la decisión de hacer análisis periódicos a sus trabajadores, eso yo lo acepto, pero algo común, algo como el estado, no puede establecer qué moral deben tener sus ciudadanos. Vamos digo yo, vosotros ¿qué opináis?

¡Ah! Por cierto, ya dejé claro cuál era mi posición en el anterior post sobre religión, pero para que quede claro mi ateísmo agresivo viene a representarse con este señor que habla muchísimo mejor que yo http://www.youtube.com/watch?v=-_c80H5dVX4&feature=player_embedded


BENITO CAMELAS

16 comentarios:

DestructoraDePapel dijo...

Precisemos: Una droga es cualquier sustancia capaz de alterar el funcionamiento del SNC, y genera algún tipo de dependencia.

El poder de la situación es suficiente como para que se nos haga más fácil traicionar principios, la presión social de la que hablas no está relacionada con que el consumo de esa droga esté aceptada o no socialmente si no en cierto contexto social, no creo que socialmente esté aceptado un heroinómano pero quizás si en el grupo que acostumbra a frecuentar.

Pero no creo que nadie sueñe con la drogadicción, ninguno de los que ahora ves enganchado y destrozado hasta no poder más soñó con eso, pero sin duda es más difícil encontrar a alguien que no haya roto sus principios ni una sóla vez que a alguien que lo haya hecho tan sólo una vez. Pero una vez hecho, no sólo es más fácil volver a caer ,si no que hemos dejado que la droga ponga en marcha todos sus mecanismos de adicción. Una droga está diseñada para generar dependencia, la ilusión de control que tenemos es la que nos hace pensar lo contrario, que no nos pasará a nosotros. ¿Nos persuadimos a nosotros mismos para que toda la culpa la tenga la desarmada sociedad en la que vivimos?

Hablas de legal o ilegal, axiomatizando que las drogas socialmente aceptadas son legales y las que no son socialmente aceptadas son ilegales pues, quizás deberíamos recordar que la distinción entre droga dura y blanda no es arbitraria, todos sabemos que distintas drogas tienen distinto poder generador de dependencia y efectos sobre el organismo. Una droga es también un fármaco, por ello, los psicofármacos se venden con receta por un farmaceútico pero ello no les hace ser menos drogas, no les hace generar menos dependencia ni tener menos efectos secundarios en nuestro organismo, ¿La regulación de estas drogas acaba creando como consecuencia su propio mercado ilegal?. Normalmente me sorprende que todos aceptemos que ciertos medicamentos necesiten de receta médica, pero en cambio nos planteamos la regulación por parte del estado de otro tipo de drogas que también ponen en peligro nuestra salud ¿Cuál es la diferencia? La heroína antes de ser ilegalizada se usaba en remedios contra el resfriado, curiosamente el pharmaton complex antes de categorizarse como complejo vitamínico era también un remedio para el resfriado.

...

DestructoraDePapel dijo...

...

Preguntas si el estado debería decidir si debemos o no tomar drogas, si eso es bueno o malo socialmente, como si esa decisión pudiésemos tomarla razonadamente nosotros mismos, es un dato que los únicos en teoría competentes para decidir esto, los médicos, no puedan firmarse recetas a sí mismos. ¿De verdad el estado debería mantenerse al margen? ¿Es que acaso el estado no debería velar por nuestros intereses, por nuestra seguridad, regular todo aquello que pueda ser un peligro para sus ciudadanos? El estado no sólo tiene derecho si no que está capacitado con las competencias necesarias que le obligan a tomar parte en asuntos que ponen en riesgo la salud general de la población.

Tienes razón cuando dices que no nos escandalizan los efectos secundarios del tabaco, no carecemos de la suficiente información, de hecho, a veces da miedo el sorprendente grado de conocimiento que tiene un enfermo sobre su enfermedad y sin embargo eso no le hace comportarse de otra manera que no sea la de un “enfermo de” o un “adicto a”, ser conscientes no nos capacita.

No creo que podamos realizar una distinción clara por la que drogadicción no sea comparable con otro tipo de enfermedades, en este siglo las enfermas por transtornos de la alimentación se clasifican a sí mismas como anoréxicas nerviosas (Ana) o bulímicas (Mía) y conforme a esto se “ayudan” unas a otras, describen con total perfección su enfermedad, es obvio que no les falta información, y esa misma información les sirve para saber controlar su último fin relacionado con su propia alimentación, a pesar de ser conscientes de su enfermedad hasta tal punto de auto-diagnosticarse, y de aceptar sus efectos secundarios hasta asumir que les merece la pena aun si mueren jóvenes, lo prefieren a verse de otra forma que no sea extremadamente delgadas, es por ello que en esos casos se precisa de la intervención del estado, de hecho, se eliminan foros y páginas web a diario, las modelos de la cibeles deben cumplir un IMC y un juez puede decretar el ingreso a la fuerza de una de esas enfermas en un hospital para alimentarla forzosamente hasta que se mejore hasta que su vida no corra peligro, en esos casos el estado nos protege hasta de nosotros mismos. ¿Por qué nos asusta que lo haga también con otro tipo de problemas?¿Cuál es la distinción?

Está claro que parecido ocurre con las drogas, en este siglo un cocainómano se relaciona con éxito social, la heroína empieza a volver a ponerse de moda, el cannabis es símbolo de un estilo musical y la representación de los efectos de LSD son arte. Lo que no quiere decir que esté aceptado globalmente, pero sí que lo está en ciertos grupos, al igual que las anoréxicas en su grupo también lo están. La razón por la que el estado interviene en un tema así es porque debe. Puedes elegir ser drogadicto, al fin y al cabo poco se puede más que intentos de persuasión, al igual que puedes elegir ser anoréxico, pero una vez que caes enfermo dejas de estar capacitado para seguir decidiendo por tu propia enfermedad, paradógico. Una persona que hipotéticamente elija ser enfermo de hepatitis también puede decidirlo, pero no esperamos que el estado ponga a su disposición el virus ni que no le dificulte su acceso a él, pero nos planteamos eso con las drogas ¿Acaso deberíamos dar también sogas a los suicidas?

Por último, ¿De dónde ha salido toda esta cultura del placer?


PD: No por norma una prohibición aumenta nuestro interés hacía aquello prohibido, no me apetece más no recoger la antihigiénica caca de mi perro si esta la hace en medio de la acera porque esté prohibido no recogerla y tampoco me apetece más realizar peleas de gallos o matar personas. Creo que deberías acudir al concepto de saliencia.

el opinador dijo...

Buenas!

En cuanto a este tema me manifestaré en algo que me preocupa. Ultimamente se viene diciendo que si el Estado no tiene derecho a suprimir libertades como la de fumar tabaco o la de la legalización de la droga.

Estoy de acuerdo con Destructora en que para eso está el Estado, ha de ser quien "dirija la cuadriga" como diría Platón. Y quería apoyar más sus argumentos con un par más. Por ejemplo, creo que todo el mundo tiene toda la libertad para hacer lo que quiera... siempre y cuando no perjudique gravemente a los demás. El tabaco perjudica gravemente a los demás, ya que son miles los fumadores pasivos que mueren cada año, además de lo molesto que es. Y las drogas suponen un peligro social, ya que alguien drogado es capaz de matar, suicidarse, robar, agredir o, simplemente, de suponer un lastre para una sociedad que ha de mantenerlo por sus errores... o, mejor dicho, por los errores de aquellos que permitieron que consumiera esa droga, bien legalizándola o bien no imponiendo barreras fuertes que impidan que ese consumo se generalice entre un sector entre los jóvenes.

Feliz año y esas cosas, y para los que os interese he escrito otro mensaje en el post anterior, aunque un pelín tarde :S

saludos!

alberto dijo...

¡Yo no puedo hablar públicamente de drogas!...
Pero dejadme que haga una pequeña observación política con respecto a la idea de deber de regulación estatal del tema “drogas”. Desde los primeros movimientos sociales hasta los grandes ideologías de la izquierda, se ha reivindicado un “estado-fuerte”. Pero hasta hace poco, el papel del estado que reivindicaban los movimientos sociales de esta izquierda “tradicional”, de alguna manera descansaba en un optimismo antropológico, y en una cierta participación en el espíritu de la Ilustración…
Pero ahora ha aparecido una nueva forma de izquierda (cierto que sólo en el ámbito de la moral, el terreno económico lo ha abandonado) que, al contrario que la “tradicional”, parte un poco de todo lo contrario: el ser humano es malo. O, al menos, tonto. Y por eso necesita regulación estatal…. Las leyes nos harán buenos…. Y así, cuando no me topo un cartelón con un “no” de un metro a las drogas, me asalta un defensor legal de las arrobas, y cuando no un anuncio pagado por el Gobierno de España me dice que beba agua y que me eche por la sombra, que viene una ola de calor
Curiosamente una valoración tan abyecta del ser humano como rebaño malo y/o tonto, es algo que comparten la izquierda “nueva” y la derecha (la derecha de hoy, y la de antes). En eso, parece que hay consenso en todo el espectro político. Hasta el flamante nuevo Nobel de la Paz dijo algo así en su discurso: que no creía en la mejora del ser humano, pero sí en la de las instituciones.
¡QUÉ YUYU!. En serio, da un poco de… yuyu.

Alba Sáez González "Albariciosa" dijo...

Día a día podemos ver como el tema de las drogas levanta mucha polémica entre la población de todas las ciudades.

Podemos observar cada noche como los jóvenes de hoy en día salen a las calles a hacer botellón, a fumar porros e incluso meterse cualquier otra droga en el cuerpo. Y como bien dices miramos con distintos ojos a la gente que fuma tabaco y bebe alcohol que a la gente que toma éxtasis y cocaína.

Ahora bien, ¿por qué están legalizadas estas drogas (alcohol y tabaco)?
Yo creo que independientemente de la polémica social que pueda causar la ilegalización del tabaco por ejemplo, al gobierno no le trae en cuenta prohibir el consumo de dicha droga porque es uno de los productos, económicamente hablando, que más dinero mueve en este país.
En este ámbito podemos observar la subida de precio del tabaco todos los años a su comienzo (y algunas veces incluso dos veces) de esta manera el gobierno también puede sacar partido a las drogas independientemente de lo perjudiciales que sean para la salud.

P.D: no había comentado nunca antes pero esta entrada me ha gustado de verdad

Juanjo dijo...

Me alegro que te haya gustado la entrada, y a mí también me ha encantado que hayas dejado tu opinión.

Un colega madurito mío ya , de estos de veintitantos tirando para treinta me ha hecho una exposición sobre la legalización y todo esto muy chula. Desde su punto de vista si se legalizaran las drogas y se vendieran en "droguerías", con impuestos, con cierto control de acceso y esas pescas, como una farmacia , pero en plan hardcore. Entonces, probablemente pasaría como con todas las cosas humanas. Me explico, la altura, el peso, el comportamiento agresivo, el volumen cerebral, el tamaño del pene, el CI, la Extroversión como factor de personalidad ...etc etc etc, todas las propiedades de la humanidad, de los animales, todo, absolutamente todo si lo medimos y lo representamos gráficamente formaría una distribución normal. Una distribución normal viene a decirnos que la mayoría de la población tiene una puntuación entorno a la media poblacional en el factor por ejemplo "altura", si la media de altura es 1,70 la mayoría se agruparán en torno a esa media. Habrá dos minorías, una pequeña minoría que se acerca más a 2,10 metros y otra pequeña minoría que se acerca más a 1,50 metros en esta distribución. Según él con el consumo de drogas pasaría lo mismo, la mayoría consumiríamos en torno a una media (no demasiado perjudicial), una minoría se suicidaría, se llevaría una sobredosis y tal y tal, y una minoría no tomaría drogas.

Esto pasa con los conductores, una minoría son prudentes, una mayoría a medias , y una minoría van a 210 km/h, esa minoría suele ser la que provoca accidentes y sin embargo no se prohíbe conducir por este motivo.

¿Crees, amiga Alba, que estaría bien hacer una equivalencia moral entre conducir y tomar droga?

Yo no lo tengo claro, suelo preguntar en este tipo de casos en los que la respuesta, no está clara.

Benito camelas

el opinador dijo...

Camelas, expuesto así, yo prefiero que una minoría consuma drogas y que la mayoría lo condene, antes que la mayoría consuma.

Supongo que habrán ventajas y desventajas inherentes a cada modelo, pero es que visto así...

duendeciya dijo...

Bueno lo primero de todo, feliz año! y luego decir k este tema me parece interesante aunk tampoco tengo mucho k decir...
Yo pienso k el Estado hace bien prohibiendo ciertas drogas, así quien quiera consumir que se busque la vida y quien no sienta la imperiosa necesidad pues lo dejará estar. Es que acaso las prohibiciones surten efecto? Es que ha dejado la gente de matar? o han dejado de conducir despues de haber bebido? o los bares... cumplen todos la normativa de la ley antitabaco?? o con las velocidades de los coxes... se cumplen?? para nada...en realidad quien desea hacer algo, lo hace, y quien siente un poco de respeto por la ley no lo hace, y no tiene más... A mi tampoco me molesta encontrarme cada 200 metros un cartel de: DI NO A LAS DROGAS, al fin y a cabo haré lo que quiera.

Lo que veo bien, y en eso coincido con Camelas, es que se nos informe de los riesgos y consecuencias de las drogas o de cualquier otra cosa, que nos den razones para respetar la ley, que nos den argumentos para comprender la ley y así poder cumplirla, porque dentro de poco nos van a prohibir hasta besarnos en público!! No hacen mas que prohibir y prohibir, quitandole a la gente su libertad...¬¬ y es que así, en realidad, no van a conseguir nada, o si quieres matar a alguien, porque exista una estúpida ley que lo impida, no lo harás?? Que se lo pregunten a las 13 mujeres asesinadas en lo que llevamos de año...

Bueno, en cuanto a lo del tabaco (voy a contradecirme un poco) me parece bien que lo prohiban, porque los fumadores no son capaces de autocontrolarse y no nos comprenden a los no fumadores, y se la trae muy floja que muera gente por su culpa (fumadores pasivos) ademas de lo que ha dicho Opinador, es muy molesto para nosotros.

En fin, toda esa es mi opinión al respecto, y como el tema de antes, el de la religión, me gusta más y me quede sin comentarlo, voy a dejar también mi opinión.

Alba Sáez González "Albariciosa" dijo...

En eso estoy disconforme contigo duendeciya, me explico: ¿no tienen el mismo derecho los fumadores a estar en un lugar cerrado que los no fumadores? En muchos restaurantes, bares, etc han hecho zona para fumadores y para no fumadores, lo k yo no veo bien es que hace poquisimo tiempo el gobierno obligó a crear dichas zonas y sin embargo ahora dueños de restaurantes se han gastado una gran cantidad de dinero para reformar su comercio para poder utilizarlo muy poco tiempo.
La ley antitabaco está muy bien para el que no fuma, pero ¿y el que fuma qué? para echarse un cigarro en pleno invierno se va a tener que salir a la puerta del bar y pasar frío?
¿Y qué van a hacer en las discotecas? ¿Cómo van a controlar que los cientos de personas que se juntan allí por la noche no fumen?
Yo creo que la ley antitabaco se debería haber quedado como está, pero eso sí, que todos los locales tuvieran dos zonas: una para fumadores y otras para no fumadores para así no perjudicarse unos a otros.

En cuanto al comentario de Camelas... ahí me has pillado, no sabría bien qué contestar; pero yo creo k si como bien has dicho las drogas se vendieran en "droguerías" habría muchas más gente que hasta ahora que iría "ciega" a todas horas. Y también yo pienso que no todas las drogas son igual de perjudiciales: por un cigarro no te vas a morir de inmediato de cancer de pulmón, pero mucha gente se ha tomado una pastilla de éxtasis, le ha dado un ataque de calor, se ha quedado en coma y finalmente ha muerto.
Por eso yo creo que no deberían legalizar todas esas drogas, simplemente dejar las cosas como están.

duendeciya dijo...

Los fumadores simplemente que no fumen...total no ganan nada, solo sacan cosas negativas de ello.

La del medio* dijo...

A simple vista el gobierno solo hace con este país lo que Alberto con nosotros: partir del principio extrínseco de que tenemos la inteligencia de una piedra. Alberto nos dá todo masticadísimo y el gobierno nos prohibe aquello que es dañino para nosotros, sin explicaciones, ¿para qué? Si no lo entenderiamos...

Lo peor de todo esque no están equivocados, legaliza la cocaína, legaliza los ácidos, legalizalo todo, que el país se nos hunde más de lo que está ¿Por qué? Pues simplemente la mayoría de la gente no es capaz de crear sus propios criterios para establecer lo que es dañino o no para su persona, por eso el gobierno nos lo tiene que prohibir....

Por otro lado, pienso que la postura que acoge el Estado con respecto a las drogas (como a tantos otros temas) es menos altruísta de lo que pensamos. EL aso del tabaco por ejemplo: primero se promueve esta iniciativa, fuman tabaco las clases más privilegiadas y ¿por qué? Por esta empresa da dinero, así el gobierno hace que lo veamos como algo virtuoso. ¿Qué pasa luego? Que ven que el tabaco, a largo plazo, quita más dinero que el que da, que tienen que hacerse cargo de todos esos enfermos que ha causado esta droga. No merece la pena el dineral que se ven obligados a gastar por la seguridad social en esta gente. ¿Qué hacen? Pues nada, menos preferencia para esas personas, publicidad antitabaco por todas partes, ¿a fumar?...a la puta calle!.
Claro, ya no les salimos rentables...

Pero bueno, ser va a ser asi siempre asique no queda más que crear nuestros propios principios y nuestras propias normas personales (eso los que podamos). Unas veces coincidiran con las normas legales, otras no...

La del medio* dijo...

Por cierto...
Muy bueno el blog, veo que no dejais en evidencia al maestro =)
Un beso

La del medio* dijo...

Ah! Y ahora leyendolo todo un poco..
Ser imprudente al volante no es tan adictivo como estas sustancias.

Personalmente pienso que su legalización crearía un caos dificil de arreglar.

Estas sustancias se perfeccionan para captar a más gente, son altamente adictivas y esta adicción no siempre es solo psicológica, es también física.
Quiero decir, que no son solo cuestión de modao de prohibición. Quizá si al principio, pero no al cabo de no tanto tiempo. Ser consumidor ocasional es una utopía con determinadas sustancias, y con las que sí es posible esto...bueno, no es tan sencillo buscar esa ocasión...al cabo del tiempo hay un alto riesgo de que se te vaya de las manos.

Pero no sé si merece la pena arriesgarse... ¿no?

Benito Camela dijo...

No todas las drogas son adictivas, o al menos no son tan adictivas como las pintan. Si alguien ve películas como "Requiem por un sueño" o "Trainspotting" se dará cuenta de que estas películas pintan la heroína como algo hiper placentero. Aún recuerdo una frase que decía el protagonista de Trainspotting:

"Coge el mejor polvo de tu vida, multiplícalo por mil y ni siquiera estarás cerca"

Así define un colocón de heroína. Puede que sea así, pero engancharte depende de la cantidad, de la frecuencia, de tus propias predisposiciones genéticas a engancharte o no... Una persona muy impulsiva que no es capaz de planear a largo plazo lo más conveniente para sus intereses, es más probable que se enganche a las drogas que alguien reflexivo que plantea las cosas a largo plazo.

Como veis el tema no es tan simple como: DI NO.

Las drogas no son malas, les damos mal uso. Sus peligros dependen de la propia droga, de cómo, cuándo y cuánto nos la administramos, de nuestras predisposiciones individuales... Es lo malo de saber sobre un tema, cuanto más sabes, menos claras tienes las cosas.

Así que cuando encontréis un cartelón de DI NO, planteaos esto:

Yo digo SI/NO, no por este cartel, sino porque me he molestado en plantearme si me puedo o no me puedo permitir cierto riesgo por tomar drogas, es mi opción y el estado impone arbitrariamente qué y qué no es legal, para controlar a los que a diferencia de mí, no se plantean si la opción que escogen es la más conveniente para uno mismo.

Lo que decía la amiga "de en medio", hay que crearse reglas personales.

La del medio* dijo...

¿No todas las drogas son adictivas? Puede, depende lo que entendamos por adictivo... Las drogas suelen gustar, de lo que te gusta repites, tras una serie de repeticiones eres adicto. Es muy dificil mantener una dosis adecuada y dejar trascurrir entre consumicion y consumición el tiempo preciso, tiendes sin darte cuenta a aumentar la dosis ya que el cuerpo crea tolerancia. Si lo logras la verdad esque no hay inconveniente ninguno con las drogas. No son ni tan adictivas ni tan poco, es como todo, hay que tener un punto medio, pero ese punto medio depende de muchos factores y en fin, es complicado hayarlo en este caso.

No creo que la mayoría de la gente este preparada para buscar su punto medio. Aún así las drogas y sobre todo, su prohibición siguen moviendo mucho dinero. Viene a ser lo mismo de siempre, manipulación ante una población contaminada con la ignorancia.

¿Las drogas son malas? Que va, mala es la ignorancia.

Benito Camela dijo...

Coincido totalmente con "la del medio" en su última entrada, TOTALMENTE. :)

Solo un apunte, por adictivo entiendo que califico a una sustancia que, empleada de forma repetida, crea necesidad y hábito. Bien, estamos de acuerdo en eso. No quería decir que las drogas son poco adictivas (fallo mío porque quizá tú has interpretado eso debido a mi forma de expresarme) solo quería hacer hincapié en que las drogas no tienen por qué ser adictivas. Yo fumé marihuana durante dos años de forma asidua. Sin embargo ahora no fumo, ni tabaco ni marihuana ni nada. Esto nos lleva a lo mismo :

Que las drogas dependen de con qué frecuencia, en qué situación, cómo te la administres (la heroína esnifada provoca ganas de vomitar y te arde la nariz, eso habrá a quien le guste y a quien no, inyectada... parece ser muy placentera) y del individuo en sí, en mi caso debo tener muy poca tendencia a la adicción, sin embargo podría haber quedado enganchado a la marihuana para siempre.

Como parece que ya hemos llegado a todo lo que se puede llegar, probablemente sea el momento de dejar este tema de lado, y tratar otro tipo de cosas.